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sábado, 14 de febrero de 2015

Mestalla, de la noche al día

  • El primer partido jugado en Mestalla se disputó a las 6 de la tarde.

Mestalla, de la noche al día

Mestalla, a diferencia de otros campos, carece de tradición matinal. Salvo choques amistosos en fechas navideñas, no existen -o no se han encontrado tras ardorosa búsqueda- precedentes de partidos de Liga disputados en ese horario. El Valencia-Getafe de mañana sienta, por tanto, un precedente. Se trata del primer choque liguero jugado un domingo al mediodía. Si algo ha caracterizado los usos horarios del feudo valencianista ha sido, precisamente todo lo contrario, su acusada tendencia noctámbula. La tradición en Mestalla era jugar los sábados por la noche a las diez y media, una costumbre que generaba quejas en la prensa de Madrid, cuyas ediciones se retrasaban a la espera de recibir las crónicas. Pero eso es un vestigio de un pasado lejano puesto que los clubs ya no gozan en la actualidad de la potestad de fijar los horarios y ni tan siquiera elegir el día del encuentro. Todo les viene impuesto por los operadores audiovisuales que explotan sus derechos.
El primer partido jugado en Mestalla se disputó a las 6 de la tarde. Aquel amistoso de inauguración enfrentó al Valencia FC con el Levante FC el domingo 20 de mayo de 1923. En los primeros tiempos, los partidos solían jugarse a primera hora de la tarde en los meses de invierno, entre las 15 h. y las 15:30. Cuando llegaba el calor, se solía jugar a las seis de la tarde y casi siempre en domingo. Sin duda, el acontecimiento que marca un antes y un después en este asunto es la instalación del alumbrado artificial. Su estreno se produce en plenas Fallas de 1959, dos años después de la gran riada de octubre del 57. Con la presencia de la luz eléctrica, Mestalla se enamora del fútbol nocturno. De hecho, se programan una serie de amistosos con rivales extranjeros que suponen un enorme éxito de convocatoria. Hay que tener en cuenta que en aquella época aún no se había regularizado la organización de los torneos continentales con carácter oficial.
Por el césped de Mestalla desfilaron en la primavera del 59 equipos de la talla del Inter de Milán, el Corinthians o el Nottingham Forest. A finales de junio se pone en marcha la primera edición del primitivo trofeo Naranja con la presencia del Santos brasileño en el que se alinea Pelé, que con 19 años ya es campeón del mundo y al que se considera una de las grandes estrellas del momento. De nuevo, Mestalla se abarrota para ver aquellos encuentros que rompían la monotonía competitiva nacional. Eran duelos cargados de alicientes que proporcionaban un gran prestigio a la entidad valencianista. Sus rectores, a tenor del éxito, no tardaron en realizar las gestiones oportunas para ser admitidos por la FIFA en el torneo de la Copa de Ferias. En la campaña 61-62, el Valencia debuta en la competición que conquista en dos ediciones consecutivas. Los partidos internacionales nocturnos generaron una enorme expectación en aquellos años en los que la Federación Española no permitía todavía jugar por la noche los encuentros de competiciones domésticas. Solamente el Bernabéu, el Camp Nou y Mestalla disponían de alumbrado y se consideraba que el resto de equipos no estaban en igualdad de condiciones.
Poco a poco se extiende el alumbrado y la implantación de la televisión en la sociedad española contribuye de forma decisiva a que la mayoría de los clubs se adapten rápidamente a los nuevos tiempos. Otro club que en la década de los 60 solía jugar siempre con luz artificial en su viejo estadio Insular era la UD Las Palmas debido a su situación geográfica. Por entonces, el Valencia ya había implantado la costumbre de jugar los sábados a las diez y media de la noche en los meses de temperaturas más cálidas. Aunque hay excepciones, el sábado 30 de diciembre de 1978, víspera de Nochevieja, se jugó un Valencia-Sevilla. Otra situación curiosa era la celebración de los partidos dominicales a esa hora. Por ejemplo: el debut de Mario Alberto Kempes en la Liga tuvo lugar el domingo 5 de septiembre de 1976 a las 22:30. Durante los meses de otoño e invierno el horario clásico de Mestalla fue el de las cuatro y media. A mediados de los años setenta se fijó el de las cinco de la tarde, puesto que muchos aficionados se quejaban del anterior por ser demasiado temprano y condicionar el disfrute de la clásica paella.
Con la irrupción de los operadores televisivos, el fútbol ha experimentado un enorme cambio, como se refleja cada fin de semana con la aleatoria distribución de los partidos de cada jornada, que arrancan un viernes y terminan un lunes. En Mestalla ya se han vivido todos: desde un domingo a las 11 -récord de horario tardío- cuando el Valencia y el Deportivo se midieron en la la Liga 2012-2013, hasta el Valencia-Getafe de mañana.

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