Clasificacion de la liga

Clasificación ofrecida por http://www.marcadores.com

#YoEstoyConelMestalla

jueves, 4 de noviembre de 2010

Dos no son multitud en el VCF

La fórmula nunca falla: Roberto Soldado + Aritz Aduriz = victoria segura. Tres veces han jugado juntos de inicio y tres veces ha ganado el conjunto blanquinegro. La última, ayer mismo, en Mestalla contra el Rangers, al que los pupilos de Unai Emery doblegaron con su 4-4-2 más ofensivo sobre el terreno de juego y dos goles del punta valenciano.

Fue «la noche que había soñado» el futbolista forjado Don Bosco desde su fichaje por el Valencia. Y también la que llevaba tiempo esperando gran parte de la afición, que reclamaba al técnico vasco ese dibujo que tan buenos resultados había dado ya frente a Sporting y Athletic, en la Liga BBVA. Con dos delanteros y sin miedo jugaron de principio a fin los blanquinegros, quienes dejaron atrás la mala imagen de los últimos encuentros como locales.

Walter Smith alineó a cinco defensas y atrincheró a casi todo su equipo atrás, a la espera de que las rápidas salidas de sus dos hombres más adelantados, Naismith y Miller, fueran rentables. El Rangers vio que el Zaragoza salió el pasado sábado bien parado de su visita a Mestalla y quiso emularlo. Pero la apuesta le salió rana; el palo repelió las dos únicas ocasiones escocesas y el Valencia no tuvo piedad en tres de las muchas de las que dispusó a lo largo del duelo.

Emery dio total libertad a Mata y Joaquín para que cayeran al centro o se intercambiaran las bandas. Mathieu y Miguel, favorecidos por el abusivo repliegue británico, vivieron en campo contrario. Banega tuvo más llegada. Alternativas no faltaron en el ataque local, para disfrute de Aduriz y Soldado, quienes se pusieron las botas. Oportunidades no les faltaron ni a uno ni a otro, aunque fue Roberto el que ayer tuvo el acierto de meterlas.

El primero de los dos goles anotados por el valenciano, el del minuto 33, llegó en una acción de ´9´ puro. Porque estaba donde tenía que estar —en el área pequeña—?e hizo lo que tenía que hacer —rematar de primeras y con la zurda— cuando le cayó el rechace defectuoso del meta escocés.

El segundo fue una verdadera obra maestra. Un contragolpe de manual. Todo empezó con un taconazo pegado a la banda derecha, en campo propio, y acabó con un potente derechazo del propio Soldado ante el que nada pudo hacer McGregor. De por medio, un autopase, una conducción a toda velocidad y una pared con Mata. Era el minuto 71 y Mestalla se caía, como ocho después con la entrada de Tino Costa por el ariete, quien antes del 2-0 ya se podía haber encumbrado con un disparo de 50 metros que atajó McGregor.

Aduriz no necesitó ver puerta, como sí hizo el sustituto del valenciano en el último suspiro, para cuajar un notable partido. Cayó a banda izquierda, bregó como el que más, y, aunque parezca mentira teniendo delante a una defensa como la escocesa, fue dueño y señor del juego aéreo. Coleccionó cabezazos con peligro y no marcó de milagro. Tampoco hizo falta.


No hay comentarios:

Publicar un comentario